Published On: Sat, Oct 21st, 2017

Un día como hoy Pablo Neruda recibe el Premio Nobel de Literatura

El 21 de octubre de 1971, Ricardo Eliécer Neftalí Basoalto, mejor conocido por su seudónimo de Pablo Neruda, recibe el premio de la Academia de Ciencias de Suecia.

Neruda da sus primeros pasos en la poesía en 1923 con la publicación de su libro Crepusculario.

Al año siguiente salta a la fama con la publicación de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada“. Siendo el poema 20 el más conocido popularmente.

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

A partir de entonces su reputación crece y se lo reconoce como una de las grandes figuras de la literatura chilena y latinoamericana.

A la par de su arte, desarrolla una activa militancia comunista, dedicación que le valdría la cárcel y el exilio en varios momentos de su vida. Tuvo además una gran actividad diplomática como representante chileno en Birmania, Buenos Aires, Sri Lanka, Java, Singapur, Barcelona y Madrid.

En los días posteriores al golpe del 11 de septiembre de 1973 Neruda fue arrestado y maltratado por los militares, situación que agravó su estado de salud, de por si débil a causa del cáncer.

Murió unos pocos días después en Santiago de Chile.

Su producción literaria es extensa e incluye grandes obras como El habitante y su esperanza (1926), España en el corazón (1937), Canto General (1950), Las uvas y el viento (1954), Odas elementales (1954), La espada encendida (1970) y Confieso que he vivido (1974).