Published On: Tue, Jul 25th, 2017

¿Por qué los perros son tan amistosos? La respuesta puede estar en 2 genes

Menear la cola, lamer la cara, saltar para recibir a su dueño son muestras de la sociabilidad de los perros. Algo que los amantes del perro adoran y la gente que prefiere a los gatos desprecia. Pero, gústele o no a todos, la increíble sociabilidad de muchos perros, es universalmente reconocida.  Es lo que marca la diferencia de los perros de sus parientes salvajes.

Incluso el lobo más sociable y  amistoso es una compañía fría comparada con un perro perdiguero.

Pero, ¿qué produce esa exuberancia social? Un equipo de investigadores informó en la revista  Science Advances  que la amabilidad de los perros puede compartir una base genética con una enfermedad humana llamada síndrome de Williams-Beuren.

Los seres humanos con retraso del desarrollo, causados ​​por mutaciones en una región de genes, muestran una variedad de síntomas que incluyen la sociabilidad intensa e indiscriminada.

Un grupo de científicos de Princeton, la Universidad Estatal de Oregón y otras instituciones combinaron estudios conductuales y genéticos de 16 perros y ocho lobos cautivados y socializados para detectar cambios en dos genes en una región de un cromosoma. “Los dos genes, GTF2I y GTF2IRD1, también están asociados con el síndrome de Williams-Beuren en humanos”, dijo Bridgett M. vonHoldt, biólogo evolutivo de la Universidad de Princeton y autor del estudio.

El Dr. vonHoldt y sus colegas estudiaron un tramo de ADN en perros que incluye unos 29 genes. La supresión de parte o de toda esta sección parece causar el síndrome humano. Ellos buscaron cambios estructurales en los genes.

La investigación en animales sobre comportamientos son similares a los trastornos humanos es común. Los científicos han creado cepas de ratones que muestran comportamientos similares a la depresión humana o autismo. De manera similar, uno de los genes encontrados en este estudio de perros está relacionado con la hipersociabilidad en ratones.

La suposición detrás de la investigación es que los seres humanos comparten tantos genes con otros animales que la comprensión de una enfermedad en animales puede ayudar a tratarla en seres humanos.

 

Las personas con síndrome de Williams-Beuren se enfrentan a muchos problemas de salud, pero el Dr. Udell estaba intrigado por varios comportamientos característicos: comportamiento excesivamente amable, a veces tratando a extraños como amigos, e incluso una falta de persistencia en las pruebas cognitivas, que ha observado en experimentos con perros.

Ella dijo que el trastorno humano implica un retraso en el desarrollo, y el desarrollo del perro se retrasa en comparación con el de los lobos: “Las mismas cosas que hacen la vida desafiante para un ser humano puede hacer que los perros tengan éxito”.