Published On: Sun, Dec 24th, 2017

¿Cuál es tu karma y cómo puedes cambiarlo?

¡Mejora tu karma! Aprende a revertirlo para crear consecuencias buenas para ti.
Descubre, aquí, si se puede cambiar el destino.

Lo escuchamos constantemente “tiene mal Karma o buen Karma”, y la gente se cuestiona una y otra vez “¿por qué me pasa esto?”

La respuesta podría estar en la llamada “Ley del Karma”, uno de los enunciados más antiguos que se conoce postulado bajo diferentes nombres, pero con la misma esencia desde hace muchos siglos.

Está presente en todas las antiguas religiones, filosofías, creencias, desde China hasta América.

Confucio, Buda, sabios de la Antigüedad la enunciaron de diferentes formas inclusive en la Biblia y el cristianismo hay muchas citas como “todo lo que el hombre sembrare, eso segará” que es en esencia la milenaria Ley del Karma, la ley de causa y efecto, enunciada también por los científicos en diferentes postulados de la vida práctica y de aplicación cotidiana: “no hay causa sin efecto, ni efecto sin causa”.

El concepto de karma para la filosofía yogui es una carga energética que condiciona nuestra existencia, una especie de respuesta acumulativa a nuestras acciones, pensamientos y emociones.

Si bien es cierto que su influencia en nuestros patrones mentales es decisiva, también es importante saber que no se trata de algo inalterable. ¡No es una piedra que tengas que arrastrar por siempre!

Cuando se conoce esta ley sabemos que todo tiene su consecuencia, pero es un error pensarlo en términos de premios o castigos.

Cuando la vida te retribuye algo positivo no te está “premiando” –aunque suene muy poético- sino estás recogiendo el fruto de tus acciones, de la misma forma si ocurre algo negativo nadie te está castigando, estás cosechando algo que sembraste y lo que puedes llamar tu castigo es esa turbulencia interior que sientes.

Y qué pasa cuando alguien dice “¿con lo bien que me he portado y mira cómo me paga? ¡No me lo merezco!”.

Es muy común escuchar esto, pero la explicación surge cuando estamos haciendo algo esperando una recompensa.

Las acciones buenas generan lo que se llama el “karma positivo” y las acciones no buenas el “karma negativo” y ahí viene la pregunta “¿qué es lo bueno y qué es lo malo?”.

Para poner orden en medio de ese caos nos podemos guiar por la siguiente conclusión de carácter universal.

Muy sencillo. Cuando se realiza una acción –o se expresa- algo que al hacerlo te daña a ti, daña a otras personas y daña al medio ambiente y mundo en que vives generalmente esa acción es negativa y causa mal karma, o sea, su consecuencia no es buena.

Si por el contrario lo que se hace o dice no daña a nadie, es bueno para ti, para las demás personas y para el medio o ambiente en que vives estás generando una respuesta positiva o sea un buen karma. ¡Así de fácil!

¿Cómo podemos mejorar nuestro karma si notamos que las cosas no nos están yendo bien?

El karma lo mejoramos desde adentro, no desde afuera y se consigue cuando vamos sustituyendo lo negativo por lo positivo.

Los sentimientos como odio, envidia, celos, resentimientos, codicias, arrogancias, humillaciones y violencia en general hunden cada vez más a la persona que los alberga, y sus resultados son cada día peores.

Por el contrario, cultivar sentimientos de amor, perdón, tolerancia, respeto a los demás y al ambiente, compasión y sencillez, justicia y no venganza, y cualidades nobles no solamente engrandecen a quien las cultiva sino le ayuda a generar un buen karma, o sea consecuencia, cada vez mejor en su vida.

Al terminar un episodio dramático nos enfrentamos a dos opciones: o nos pasamos el resto de la vida buscando venganza y odiando o nos encauzamos en una nueva dirección, una nueva vida en la que se deja atrás el pasado, no se alberga odio, y se busca justicia, pero no venganza.

La decisión está en nuestras manos y el buen o mal karma será el tipo de calidad de vida que lleve después de superado el trauma.

A veces no lo vemos enseguida, pero ahí está. Inclusive, aún en el caso de alguien que ha sido muy buena persona y luego ha sufrido una traición o decepción y se pregunta “¿por qué?”, en la forma como analiza y reacciona ante esa situación está la expresión de su karma.

Una persona con un buen karma, frente a esa coyuntura negativa sabrá enfrentarla de forma positiva.

Para alguien así la vida adquiere otra dimensión pues ha comprendido que “el odio no se conquista con el odio, se conquista con el amor” y que “la violencia genera más violencia” y frente a las circunstancias, que están ahí, saben reaccionar.

Actuar esperando siempre un premio o temiendo eludir un castigo conduce a desilusiones. Generamos buen karma cuando vivimos en el presente en cada instante en armonía con todo lo que nos rodea, recuerda que el llamado destino no es otra cosa que el karma que vamos creando diariamente.

Hay un antiguo proverbio que dice: “Si quieres saber lo que hiciste en el pasado, obsérvate ahora; si quieres saber cómo será tu futuro, obsérvate ahora”.

El karma es una poderosa forma de conectar con el presente, con cada instante, para evolucionar espiritualmente. Aunque suena abstracto y elevado, lo cierto es que empezar a vivir con buen karma es más concreto de lo que crees; a continuación, te comparto tres principios para aplicarlos cotidianamente. Para hacerlo más fácil, cada uno viene acompañado de una pregunta; el reto es responderlas honestamente.

1. Elige lo correcto. Cuando tomas una decisión, al hablar sobre otra persona, mientras piensas en un conocido o planeas algo para ti… siempre puedes hacer conciencia, escucharte y sentirte. Si alguien más leyera tu mente, ¿te gustaría lo que ahí habita? La acción correcta es uno de los principios de la ley del karma, es la oportunidad que nos permite modificar los patrones que ha establecido nuestra carga energética del pasado hacia un mejor futuro.

2. No te victimices. Cuando te sucede algo “malo”, es fácil pensar que se trata de un castigo que mereces… así simplificamos el problema, como si el karma se rigiera por la lógica de la escuelita. Las crisis, pérdidas y dificultades son también una coyuntura para evolucionar. Ante la adversidad pregúntate: ¿qué puedes aprender para ser más fuerte y consciente a partir de esa experiencia? De hecho, en algunos textos yoguis se afirma que esos episodios limpian el karma negativo.

3. Encuentra tu sentido. Si la dicha auténtica radica en tu interior y no en el mundo de las ilusiones exteriores, no hay forma de llegar a ella sin descubrir quién eres, cuál es tu misión, qué te hace sentir felicidad y realización. Contestar a estas preguntas es un proceso continuo, que dura toda la vida. La congruencia entre lo que haces, dices y piensas será tu mejor aliada para avanzar en el camino. A fin de cuentas se trata de saber: ¿eres quien dices ser?

¡Limpia tu karma sustituyendo dentro de tu corazón y de tu vida cualquier sentimiento negativo por uno positivo y poco a poco verás cómo tu vida cambia, para bien, y al hacerlo estás poniendo un granito de arena para que nuestro mundo sea mejor!

Al devolver bien por mal, y tener una mente cada día más limpia sin prejuicios, odios, intolerancias, fanatismos, envidias, deseos de venganza y revanchas, y todos esos sentimientos negativos y destructores vivimos cada día mejor ya que las circunstancias están ahí y generalmente no podemos cambiarlas.

Lo que sí podemos cambiar es la forma en que reaccionamos a ellas, nuestra actitud y en esa diferencia está que tengas un “buen karma” o un “mal karma”.