Published On: Mon, Sep 11th, 2017

¿Existieron los unicornios?

Los unicornios han estado presentes en múltiples historias, leyendas, cuentos, pinturas, películas y otras formas de arte durante muchos, muchos siglos. ¿Desde hace cuánto se cree en esta mítica criatura?

En representaciones modernas, un unicornio es idéntico a un caballo, normalmente blanco, con un largo cuerno en espiral que le da poderes místicos. No obstante, al principio creían que un unicornio era una mezcla de varios animales.

Se decía que su aspecto era el de un caballo joven, con patas de antílope, barba de chivo y una cola similar a un león. Que sus ojos eran de un azul intenso y su inteligencia comparable a la de un ser humano. Y que cuerno terminaba en una punta brillante que, según culturas como la celta, era de oro.

En los bestiarios de la Edad Media se le reconoce como un animal maravilloso con la habilidad suficiente para derrotar en combate incluso a un elefante y capaz de purificar con su único cuerno las aguas contaminadas, para volverlas potables para los demás animales.

A lo largo de la historia se ha creído que el cuerno de un unicornio era un objeto dotado de grandes poderes. Además de la purificación del agua, también curarían cualquier herida y alargarían la vida, si se consumía el cuerno una vez reducido a polvo. Pero si el cuerno se desprendía del animal, este moría sin remedio.

Se creía también que un unicornio era un ser solitario, que vivía apartado de otros animales, los cuales lo respetaban. Que solo se dejaba de gente de corazón puro, con bondad y ternura, y que por eso sucumbían ante la presencia de una virgen o una mujer pura de alma.

El punto débil de los unicornios sería su amor por la belleza y la pureza, por lo cual se dejaban cautivar ante esas mujeres, visitándolas cuando podían en sus hogares y jardines. Por eso, como no eran fáciles de cazar, se usaban vírgenes y mujeres puras como ‘anzuelo’ para atraparlos.

Se quedó la creencia de que si hoy no encontramos unicornios es porque todos fueron capturados en la antigüedad, usando a doncellas puras como señuelos, para así poder quitarles el cuerno y usar sus poderes, sin importar que el animal muriera por ello y por ende, se extinguieran.

Los unicornios no se encuentran en relatos de la mitología griega (como por ejemplo, lo es Pegaso, el caballo alado), sino increíblemente en relatos de historia natural, porque escritores de esa época estaban convencidos de la existencia de estos animales, explicando que vivían en la región de Persia – India.

Una de las primeras referencias históricas de un unicornio se le atribuye al historiador griego Ctesias, quien en el siglo V a.C. hablaba del unicornio como una criatura real que habitaba en varias regiones de India, de donde le llegaron relatos maravillosos del su gran poder curativo.

Ctesias explicaba que uno de los primeros unicornios se llamó Asallam, y llegó cuando los fuegos de la creación aún no se habían extinguido. Asallam pensó que el fuego debía apagarse para que se creara todo tipo de vida y por eso, con su fuerza increíble, hundió su cuerno en una gran roca. Un gran chorro de agua brotó de la piedra y fue así como la tierra floreció por doquiera.

El unicornio desde entonces es considerado como un animal mágico de carácter noble, puro y muy espiritual; símbolo de pureza y elegancia.

Durante la Edad Media, reyes y nobles mandaban a su gente a la India a buscar cuernos de unicornio, porque se creía que brindaban protección contra todos los venenos y permitían vivir muchos, muchos años. Por eso, consumían el ‘cuerno’ en forma de polvo, en comida o bebida, tal vez en copas que creían hechas del mismo material.

Seguramente, estas ‘copas milagrosas’ hechas con cuerno de unicornio provenían de cuernos de algún rinoceronte, marfil de elefante o colmillo de narval, una especie de cetáceo con un largo cuerno.

Esto nos lleva a lo que hay detrás de la creencia de la existencia del unicornio. Al buscar el animal que dio origen a la leyenda, varios historiadores lo atribuyen a una especie de rinoceronte ya extinto, el elasmoterio, que habitaba en las regiones hindúes.

Del tamaño del rinoceronte blanco actual, el elasmoterio era considerablemente más esbelto y con las patas más alargadas y elegantes. Asimismo, su cuerno era bastante más largo que el de los rinocerontes actuales, llegando a medir hasta dos metros. Pero su existencia se fue tergiversando hasta crear el mítico animal que hasta hoy se representa como el unicornio.

Con el nombre científico de Elasmotherium sibiricum, esta criatura era conocida básicamente como el “unicornio de Siberia”, pues un estudio realizado por un equipo de la Universidad Tomsk State, de Siberia, notó que este antecedente o “primo” del unicornio habitaba también esa región hace miles de años.

Antes que en China existiera la escritura, la gente también contaba muchas historias de unicornios y los regalos que les daban a la humanidad. Lo llamaban ‘ki-lin’, y era un animal con cuerpo de venado, cola de buey, cabeza de lobo y patas de caballo, pero también tenía su característico cuerno poderoso en la parte superior de su cabeza.

En China creían que la presencia de un unicornio era un símbolo de buenaventura y felicidad, y en las ocasiones que se le aparecía a los emperadores, indicaba que su reinado seria largo y pacífico. Si por ejemplo una mujer embarazada lo veía, significaba que el niño por nacer sería muy importante.

Este unicornio chino, o ‘ki-lin’, fue considerado como una de las cuatro criaturas supremas. Representaba la tierra, como uno de los cuatro elementos, mientras que el agua era representada por la tortuga, el fuego por el ave fénix, y el aire por el también mítico dragón.

En la Edad Media y el Renacimiento también se usaron unicornios en el arte, inclusive religioso. Se representaba al animal atrapado por una dama, representando a la Virgen María, como un símbolo de la encarnación. Tan pronto la ve el unicornio, pone su cabeza en su regazo y se queda dormido junto a ella. Esta se convirtió en la característica básica que subyace en nociones medievales del unicornio, justificando su aparición en toda forma de arte religioso.

Con el ascenso de la era humanista, el unicornio fue adquiriendo significados seculares más ortodoxos, como un emblema del amor casto y puro, y de un matrimonio fiel y seguro. Un poder más… religioso.

En la actualidad de cierta forma se ha infantilizado el mito del unicornio, presente como un animal tierno rodeado de arcoíris y colores pasteles.

 

Pero, como podemos ver, su origen e historia desde hace siglos, literalmente, le ha dado un poder místico cuya existencia, del lado de la ciencia, jamás ha sido comprobada.