Published On: Sun, Nov 12th, 2017

El amor secreto de Sor Juana Inés de la Cruz

 

Juana de Asbaje o Juana Ramírez, nacida el 12 de noviembre en 1648 en al población mexicana de Nopantla y fallecida en 1695 en la Ciudad de México, fue una niña prodigio y una mujer de portentoso talento.

Juana dedicó su vida al estudio y la escritura, a pesar de las muchas dificultades que había para las mujeres en su época. Se hizo monja no por vocación divina, sino para cubrir la necesidad que tenía de alimentar su conocimiento. Gracias a su determinación, la mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, se convirtió en una de las más grandes escritoras y en una mujer que inspiró respeto y admiración a causa de su lucha por la igualdad de las mujeres.

A pesar de que la vida de Sor Juana ha sido cientos de veces analizada por historiadores,  salió a la luz en el libro“Un amar ardiente”, un romance que mantuvo en secreto con la virreina de México: María Luisa Gonzaga Manrique de Lara. 

“Muchos estu­diosos y aficionados de la obra de sor Juana han coincidido en que la relación entre la monja y la virreina fue más allá del «incienso palaciego», pero solo algunos se han dedicado a reunir o a publicar los poemas como testimonios de esa relación.

¿Cómo se enamoraron Juana y la virreina? 

La virreina María Luisa Gonzaga Manrique de Lara fue protectora y promotora de Sor Juana Inés de la Cruz cuando se convirtió en escritora y luchadora incansable por la igualdad de género. Ambas compartían los mismos principios pero, sobre todo, ambas sabían la importancia de respetar los derechos de las mujeres.

Su entrañable amistad poco a poco comenzó a levantar rumores sobre una supuesta relación entre ambas. Por obvias razones, la pareja nunca pudo aceptar su amor en público por el temor de ser fuertemente juzgadas.

En entrevista para el diario El País,  Sergio Téllez-Pon, estudioso de la obra de Sor Juana Inés, explica que existen casi 50 poemas y sonetos escritos por Sor Juana y dedicados a María Luisa que confirman su romance. 

Uno de ellos es el siguiente (Lisi es uno de los nombres con los que sor Juana Inés de la Cruz se refería a la virreina):

“Yo adoro a Lisi, pero no pretendo

que Lisi corresponda mi fineza;

pues si juzgo posible su belleza,

a su decoro y mi aprehensión ofendo.” 

En ese soneto, sor Juana deja claro que ama a la monarca, no importa si es correspondida o no, pero le expresa su sentir y, sobre todo, sabe que este amor no puede ir más allá.