Published On: Fri, Jul 21st, 2017

5 mitos de los murciélagos

Los murciélagos tienen mala reputación con los humanos, así que decidimos esclarecer algunos mitos sobre el único mamífero volador del mundo.

“Para empezar, no son seres nefastos como suelen representarlos muchas culturas de todo el mundo”, dijo Rob Mies, director ejecutivo de la Organización para la Conservación de los Murciélagos, con sede en Michigan.

De hecho, Mies asegura que son muy altruistas y se sabe que comparten su alimento con otros murciélagos. Por ejemplo, los murciélagos vampiro regurgitan sangre para los congéneres que no pudieron alimentarse.

National Geographic entrevistó a Mies para acabar con algunas de las leyendas más persistentes sobre los quirópteros. Esto es lo que averiguamos.

1. No quieren chuparte la sangre

 Los murciélagos vampiro solo pesan alrededor de 50 gramos, y aunque estos mamíferos voladores, presentes desde el norte de México hacia América Central y del Sur, ocasionalmente muerden a las personas, se alimentan sobre todo del ganado, y lo hacen de una manera que Mies compara con los mosquitos.

“Lamen el equivalente a una cucharada de sangre, y su saliva tiene una enzima anticoagulante que mantiene el flujo de sangre”, dijo Mies.

Esa enzima, que se está utilizando para desarrollar un medicamento anticoagulante, tiene un nombre que te va a encantar: draculina.

 Este mito es especialmente falso: los murciélagos más grandes de muchas regiones de África y Asia denominados macroquirópteros “pueden ver tres veces mejor que los humanos”, aseguró Mies.
 Además, son maestros sensoriales: las enormes orejas de numerosas especies de murciélagos pequeños llamados microquirópteros, les confieren la capacidad de ecolocalización; es decir, emiten ondas de sonido que rebotan en los objetos y que son captadas por sus orejas, como un radar natural.

3. No se quedan enredados en tu cabello

 Tal vez, por la forma como vuelan, dan la impresión de que van a atacar tu cabeza.

Los murciélagos cuelgan de sus perchas, de modo que estos pequeños voladores necesitan caer para “obtener cierto impulso y empezar a aletear”, explica Mies.

Es por eso que dan la impresión de que se lanzan hacia ti, pero no es así.

“No existe un solo murciélago que haga nido como las aves”, añade Mies, y menos aún en tu pelo.

 4. Muy pocos murciélagos tienen rabia

 Tanto la Organización para la Conservación de los Murciélagos como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informan que, de los murciélagos capturados para realizar pruebas, solo 5 a 6 por ciento resultaron positivos para rabia.

Como los quirópteros enfermos son más susceptibles de captura, es muy probable que el porcentaje sea más bajo en la población total de murciélagos.

 

Dicho esto, no manipules murciélagos a menos que sea necesario, y lo mismo aplica a cualquier animal silvestre.

5. Los murciélagos no son un enemigo perverso

 Todo lo contrario. Los murciélagos tienen un enemigo implacable: el síndrome de la nariz blanca.

Este hongo, que se desarrolla en el frío, afecta a los murciélagos de Estados Unidos cuando están hibernando y ocasiona que consuman su grasa corporal al extremo de morir de hambre antes que termine el invierno, explica Mies.

 Según la Organización para la Conservación de los Murciélagos, desde 2006, el síndrome de la nariz blanca ha matado 5.7 millones de murciélagos en el noreste de Estados Unidos.

Una manera de ayudar a los quirópteros es instalando una “casa para murciélagos”: así tendrán un lugar donde vivir, y jamás tendrás que volver a usar un repelente contra mosquitos.

Tomado de National Geography